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Las obras, elaboradas en travertino de Huancayo y micromosaico por jóvenes de la Familia de Artesanos Don Bosco de Chacas, representan la fe de las 46 jurisdicciones eclesiásticas y las principales advocaciones marianas del país: la Virgen de la Puerta, la Candelaria, la Merced, el Carmen, la Evangelización e Inmaculada Concepción.

En un ambiente de profunda espiritualidad y fraternidad eclesial, el sábado 31 de enero, Su Santidad el Papa León XIV presidió el acto de entronización y bendición de un conjunto monumental de arte sacro peruano en la Passeggiata Pío XII de los Jardines Vaticanos. Se trata de un mosaico de la Santísima Virgen María, que sintetiza el fervor mariano del Perú a través de sus advocaciones más emblemáticas, y una estatua de Santa Rosa de Lima, labrada en piedra de los Andes.

Las obras fueron elaboradas en travertino blanco de Huancayo y mediante la técnica del micromosaico, por jóvenes de la Familia de Artesanos Don Bosco de Chacas. Estas piezas representan la fe viva de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú y las principales advocaciones marianas del país: la Virgen de la Puerta, la Virgen de la Candelaria, la Virgen de la Merced, la Virgen del Carmen, la Virgen de la Evangelización y la Inmaculada Concepción.

La ceremonia congregó a la Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y a los obispos del Perú, quienes participaron en este acto como culminación de su Visita Ad Limina Apostolorum, sellando su peregrinación con un gesto de fe, gratitud y comunión con el Sucesor de Pedro.

Este acontecimiento es fruto del trabajo conjunto entre la Santa Sede y la Iglesia en el Perú, y expresa un camino sostenido de diálogo, cercanía y cooperación, impulsado por la Conferencia Episcopal Peruana, la Embajada del Perú ante la Santa Sede y el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Papa León XIV: un llamado a la santidad

Al saludar a los obispos peruanos, a las autoridades diplomáticas y los numerosos religiosos y religiosas peruanos que se congregaron en los Jardines Vaticanos, el Santo Padre destacó que estas “bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama, es decir, la vocación universal a la santidad”.

Nos reúne hoy un feliz acontecimiento: la inauguración de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María y de una imagen de Santa Rosa de Lima aquí en los Jardines Vaticanos. Este gesto renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú —como saben, un país tan querido para mí— con la Santa Sede.

El Pontífice agradeció de manera especial a los artistas y a quienes hicieron posible esta obra, destacando también el aporte de la familia salesiana en la festividad de San Juan Bosco:

Congregados en este hermoso lugar, donde todo nos habla del Creador y de la belleza de lo creado, deseo agradecer en primer lugar a los artistas que han realizado estas obras y a quienes han hecho posible que hoy podamos disfrutar de este grato acontecimiento.

Al referirse al significado espiritual de las imágenes de la Virgen María y Santa Rosa de Lima, el Papa subrayó la vocación universal a la santidad, citando el Concilio Vaticano II:

Las dos figuras evocadas, nuestra Madre celestial y la primera santa latinoamericana, Santa Rosa de Lima, nos remiten al tema de la santidad… todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad.

Finalmente, antes de impartir la bendición apostólica el Santo Padre pidió que, “la Virgen María y todos los santos intercedan en nuestro camino hacia la Patria celestial”.

Arte de los Andes

La elaboración de estas piezas fue encargada por la CEP a la Familia de Artesanos Don Bosco, una comunidad de jóvenes artistas de los Andes del Perú, formados por el recordado padre Ugo De Censi en la Operación Mato Grosso.

1. El mosaico de las Advocaciones Marianas: Bajo la guía del maestro Lenin Álvarez, ocho jóvenes artistas trabajaron durante seis meses para plasmar la diversidad mariana del país. El mosaico utiliza la técnica del micromosaico para los rostros, técnica aprendida directamente en la Fábrica de San Pedro. Las advocaciones representadas son:

  • Virgen de la Puerta (cima del mosaico).
  • Virgen Inmaculada (centro, resaltando el dogma).
  • Virgen de la Candelaria (lado izquierdo).
  • Virgen de la Merced, Virgen del Carmen y Virgen de la Evangelización (lado derecho)

2. La estatua de Santa Rosa de Lima: Elaborada por el escultor peruano Edwin Morales, la imagen fue tallada íntegramente en travertino blanco de Huancayo. La obra representa el éxtasis místico de la santa limeña en la iglesia de Santo Domingo, cuando el Niño Jesús le pide ser su esposa. La simbología de la estatua es rica en detalles:

  • El ancla: Signo de esperanza (vinculado al Jubileo 2025) y recuerdo de su protección sobre Lima ante los piratas en 1615.
  • El rosario: Representa su pertenencia a la Tercera Orden Dominicana.
  • La rosa: Alusión a su nombre y a la Confirmación recibida de manos de Santo Toribio de Mogrovejo.

Mons. Carlos García: “Una fe hecha imagen”

A su turno, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Obispo de Lurín, Monseñor Carlos Enrique García Camader, ofreció un discurso cargado de sentido teológico y afecto filial. Al dirigirse al Santo Padre, afirmó que el mosaico es “más que una obra artística: es una profesión de fe hecha imagen y oración”.

Monseñor García Camader explicó que esta obra representa a un pueblo que ha aprendido a caminar de la mano de María, “confiando en su amor materno en los momentos de luz y también en los de prueba”. Recordando las palabras de san Agustín, subrayó que el pueblo peruano, al igual que la Virgen, ha sabido acoger a Cristo primero en el corazón antes que en cualquier otra instancia, manifestando una “fe sencilla, perseverante y profundamente encarnada”.

El prelado hizo un recorrido espiritual por la geografía de la fe en el Perú, señalando que las diversas advocaciones marianas son la escuela de esperanza y unidad de la nación:

María ha sido para el Perú escuela de fe, de esperanza y de unidad. Son la Virgen de la Puerta, la Virgen de la Candelaria, la Virgen de la Merced, la Virgen de Chapi, la Virgen del Carmen, la Virgen de Cocharcas, la Virgen de la Evangelización.

Sobre Santa Rosa de Lima, Monseñor García destacó que su santidad floreció a través de la caridad concreta hacia los más pobres, siendo su testimonio una luz necesaria para un mundo herido por la violencia. Finalmente, reafirmó la lealtad de la Iglesia peruana al Sucesor de Pedro: “La presencia de estas imágenes es un signo elocuente de la profunda comunión del Perú con la Iglesia universal y de su amor leal al Papa León XIV, un pastor que camina con el Pueblo de Dios y comprende el alma de nuestros pueblos”.

Por su parte, el Embajador Jorge Ponce San Román, representante del Perú ante la Santa Sede, destacó los vínculos de respeto y colaboración entre ambos Estados.

P. Guillermo Inca: Un gesto de fe que florece en el Vaticano

La ceremonia fue abierta por el Padre Guillermo Inca Pereda, Capellán de Su Santidad y Secretario General Adjunto de la Conferencia Episcopal Peruana, quien, como Maestro de Ceremonias, dio la bienvenida a los asistentes y destacó el profundo significado histórico y espiritual del acto. En su saludo inicial, recordó que la fe cristiana en el Perú se remonta al 16 de enero de 1533, cuando se celebró la primera misa y se plantó la primera cruz en San Miguel de Tangarará, en Piura, señalando que hoy esa semilla “vuelve a sus raíces como ícono de fidelidad, estela de comunión y signo de unidad y gratitud del Episcopado y del pueblo peruano al Sucesor de Pedro”.

El Padre Inca subrayó que el mosaico de la Santísima Virgen María representa una fibra viva del corazón mariano de la Iglesia del Perú, al reunir las advocaciones más entrañables del país y reflejar los rasgos profundos de la identidad nacional: la diversidad de pueblos y culturas, la búsqueda de la unidad y una mariología en la que la Madre de Dios abraza el dolor, la resiliencia y la esperanza de sus hijos. En ese sentido, afirmó que esta obra es una expresión de fe hecha imagen, que hoy late en los Jardines Vaticanos como signo de comunión con la Iglesia universal.

Al referirse a la imagen de Santa Rosa de Lima, destacó que la santa limeña es una flor de santidad que perfumó el Nuevo Mundo con su amor al Crucificado y su ternura hacia los más pobres.

Vienen para quedarse como ofrendas encendidas de amor, de obediencia, de fidelidad, al Vicario de Cristo y Pastor Universal de la Iglesia, y como signo de compromiso para caminar en sinodalidad, construyendo una paz desarmada y desarmante que lleve a la unidad de todos los hombres de la tierra.

Desarrollo del Acto Solemne

La ceremonia siguió con la intervención de un representante de los artesanos de Chacas, quien agradeció la oportunidad de mostrar al mundo el arte nacido de la fe andina. El momento más solemne fue la develación de las obras, realizada por cuatro religiosos peruanos, seguida de la bendición litúrgica de Su Santidad.

El Papa concluyó el acto en la festividad de San Juan Bosco, enviando un saludo especial a la familia salesiana: “Deseo agradecer en primer lugar a los artistas que han realizado estas obras y a quienes han hecho posible que hoy podamos disfrutar de este grato acontecimiento. Y a toda la familia salesiana, justo en este día de la fiesta de san Juan Bosco, estamos aquí reunidos, y felicitamos a todos ellos”.

Finalmente, antes de impartir la bendición apostólica, pidió que “la Virgen María y todos los santos intercedan en nuestro camino hacia la Patria celestial”.

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