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La mañana de este martes 4 de enero, en medio de un clima de profundo fervor, se celebró la tradicional Santa Misa y Te Deum con ocasión del Bicentenario del Grito Libertario de Piura. La Eucaristía fue presidida por el Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, Arzobispo de Piura, desde la Basílica Catedral de la ciudad.

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Bajo los protocolos de bioseguridad, participaron en la Santa Misa las principales autoridades políticas, civiles y militares de nuestra Región, así como el Dr. Alejandro Neyra Sánchez, Ministro de Cultura del Perú, y los integrantes de la Comisión Nacional Bicentenario quienes al culminar la Eucaristía entonaron el Himno del Te Deum y las sagradas notas del Himno Nacional del Perú.

En su Oración Patriótica, el Arzobispo de Piura destacó que “la forja de Piura no puede darse al margen de la fe cristiana, porque ella sella su identidad desde su fundación hace casi 489 años. Tiene que darse necesariamente dentro de ella y desde ella, porque sin el cristianismo Piura y el Perú no pueden entenderse”.      

Homenaje a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional 

“En este Bicentenario piurano, rendimos nuestro homenaje a los peruanos que visten el uniforme de la Patria, quienes, con su sacrificio y entrega diaria, muchas veces incomprendida y en algunos casos sufriendo injusto maltrato, se esfuerzan por contribuir a la seguridad y al desarrollo integral del Perú. Estemos también vigilantes frente a intentos oscuros que pretenden redefinir la misión fundamental que tienen nuestras Fuerzas Armadas y que está claramente señalada en el artículo 165 de nuestra Constitución Política”, dijo en su mensaje Mons. Eguren. 

“Hoy también quiero rendir homenaje a los cerca de 520 policías que han muerto a nivel nacional durante la pandemia por cuidarnos y darnos seguridad. Nuestra Policía, a lo largo de su historia, ha dado sobradas muestras de altruismo y abnegación en favor de nuestro país. No se puede maltratar a toda una Institución, que tendrá sin lugar a dudas muchas cosas que mejorar y algunos miembros que sancionar, pero que no por ello debe ser cuestionada e insultada de forma general. Además, ¿tan fácilmente nos hemos olvidado de los cientos de policías que estuvieron a nuestro lado, junto con nuestras Fuerzas Armadas, durante el Fenómeno del Niño Costero del año 2017 arriesgando su integridad?” 

El Bicentenario en tiempos de Pandemia 

“Piura y el Perú, llegan a su Bicentenario asolados por una pandemia implacable que no tiene cuando terminar. Esta mañana elevamos nuestra oración por los miles de piuranos que han fallecido a causa del Covid-19, que realmente son varios miles más de lo que señalan las cifras oficiales. También rezamos por los que están llevando actualmente en sus cuerpos la cruz de este despiadado virus, para quienes pedimos su pronta recuperación”.  

“A casi cuatro años del Fenómeno del Niño Costero 2017, hay demasiado conformismo, indiferencia, mentira, promesas incumplidas y hasta negligencia en la defensa y promoción de ciertos proyectos que son absolutamente necesarios para el desarrollo integral de Piura y que todos conocemos. Y podríamos seguir la lista, todo lo cual nos revela que estamos muy lejos de que la libertad recibida hace doscientos años, esté realmente abierta a la verdad y al bien, al amor y al bien común, y que urge hacer una mejor gestión en beneficio de todos, con una especial atención y solicitud por los más pobres y necesitados”. 

Exijamos lo que Piura en justicia merece 

“En los tiempos actuales que vive el Perú, tiempos marcados por la intransigencia y el sectarismo que conducen a la exaltación y a la violencia, nos viene muy bien este ejemplo y enseñanza de nuestros mayores, ya que el verdadero desarrollo y la auténtica paz se construyen a través de la vía maestra y siempre actual del diálogo, que tiene como finalidad no la supremacía de la fuerza y del interés, sino la afirmación de una justicia ecuánime y solidaria, fundamento seguro y estable para la convivencia”.

“A pesar de todo, miremos el nuevo año con esperanza, la esperanza de un tiempo mejor, en el que también nosotros podremos ser mejores; la esperanza de que finalmente seremos liberados del mal de esta pandemia y veremos una Piura nueva con hombres nuevos viviendo en progreso y desarrollo integral. La esperanza brota de sabernos amados por el Señor, y con ese amor todo es posible”.

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