Dirección

Jr. Estados Unidos 838. Jesús María.
Lima, Perú.

Contáctanos

El párroco de la Parroquia Santa María Magdalena (Ciudad Eten), perteneciente a la Diócesis de Chiclayo, alertó a los fieles de dicha jurisdicción eclesiásticas sobre la presencia de un falso sacerdote llamado David Daniel Peña Villa, que con sus actos “está profanando un lugar santo”.

Asimismo, el P. Vásquez indicó que los actos realizados por esta persona son “una burla a la Iglesia y a la feligresía católica” y pidió al Pueblo de Dios no acceder a las misas, bautizos y otros actos litúrgicos que irregularmente se desarrollan en el Santuario del Divino Niño del Milagro.

Por su parte, el Presidente del Consejo Parroquial de Santa María Magdalena, Eduardo Liza Serrán, se refirió al ciudadano Peña Villa, “quien se hace llamar sacerdote católico y viene oficiando actos (no sacramentos) en una capilla que no cuenta con autorización oficial del Obispado y a quien la Diócesis de Chiclayo tampoco reconoce”.

Según Liza Serrán, el supuesto sacerdote Peña “vendría estafando principalmente a los feligreses de otras zonas de Lambayeque y el país, que acuden a la capilla regentada por un llamado comité multisectorial”.

NO ES SACERDOTE

El presidente del Consejo Parroquial contó que “hace dos años Peña Villa mostró credencial como anglicano. Sin embargo, la Diócesis del Austro, con sede central en Cuenca, Ecuador, lo desmintió, según la carta aclaratoria dirigida al Obispo de Chiclayo el 9 de mayo de 2019”.

La carta señala lo siguiente:

“Los ciudadanos peruanos Sr. Daniel David Peña Villa, Sr. José Héctor Urteaga Cabrera y Sr. Roberto Orvil Villanueva Rodríguez, no son sacerdotes de nuestra Diócesis, ni tampoco pertenecen a ninguna Diócesis del Ecuador ni de Perú y que bien se les puede catalogar como sacerdotes falsos, que están actualmente atendiendo al Santuario del Divino Niño del Milagro de su jurisdicción en Ciudad Eten; por lo que le sugerimos a su Excelencia, investigarlos con policías vestidos de civil”.

Según Liza Serrán, con preocupación, los etenanos católicos leyeron una reciente publicación en las redes sociales, por la que el comité multisectorial hacía suponer que Peña Villa era sacerdote católico y había estudiado en el Seminario San José de Lurín, de Perú, entre los años 2012 y 2018.

En mérito a ello, decidieron averiguar si eso era cierto. Para su sorpresa, el Rector del Seminario San José de Lurín, P. Jorge Carreño Girón, dirigió una carta al párroco Eleuterio Vásquez, con fecha 12 de octubre de 2021, para precisar que “el señor David Daniel Peña Villa, ingresó a nuestro Seminario en febrero del año 2015, en el cual solo permaneció aproximadamente 4 meses y solo en la etapa inicial llamada propedéutica. Después de ese tiempo deja nuestro Seminario”. Después de ese tiempo deja nuestro Seminario. Aquí no ha iniciado ni concluido los estudios eclesiásticos requeridos para la Ordenación sacerdotal. A su salida, el señor David Daniel Peña Villa no ha tenido ningún vínculo con el Seminario y tampoco es Sacerdote de esta jurisdicción eclesiástica”.

Liza Serrán informó que hace algunos días la “Fraternidad misionera de la divina providencia-Iglesia católica ortodoxa del Perú emitió un pronunciamiento firmado por Ángel Ernesto Morán Vidal, fundador y director general, apoyando la labor de Peña Villa”. Sin embargo, al revisar el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia del Perú se comprobó que hay una sola “Fraternidad Misionera”, aprobada por Resolución Directoral 102-2020-JUS/DGJLR, del 21 de febrero de 2020, reconocida e inscrita en el Registro de Entidades Religiosas, bajo el N° 015-2017-JUS/RER/OM. Pero no es “Fraternidad Misionera de la Divina Providencia”, como se hace llamar, la misma que no aparece en el indicado registro (https://www.gob.pe/12370-registro-de-entidades-religiosas-rer).

Daniel Peña en el 2018 (primero de la izquierda)

La nota de la parroquia Santa María Magdalena explica que “se trata entonces de una agrupación que se denomina católica y no tiene reconocimiento de la autoridad eclesiástica que es el Obispado de Chiclayo, ni personería jurídica inscrita”.

El grupo “cuenta con presuntos sacerdotes que, en colusión con integrantes de un comité multisectorial, recaudan dinero en nombre de la Iglesia (sin tener autorización para ello), celebran en nombre de la Iglesia Católica, pero sus acciones no quedan registradas en ninguna parroquia, por lo que engañan a la feligresía”.

Aparentemente estarían ostentando documentos falsos que les atribuyen el orden del presbiterado, al no contar con aprobación de la autoridad de la iglesia católica. “Ello genera confusión y perturbación a la feligresía y muchos peregrinos que vienen de fuera, se ven sorprendidos y engañados”, sentenció finalmente el Presidente del Consejo Parroquial.

La parroquia recuerda que todo sacerdote católico debe estar “inscrito en la Conferencia Episcopal y debe contar con título a nombre de la Nación como formado en los seminarios diocesanos a tenor de lo establecido en el artículo XX del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Peruano, suscrito el 19 de julio de 1980 y aprobado por Decreto Ley N° 23211”.

Share: