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En estos días en que la humanidad vive un confinamiento obligatorio a causa de la pandemia del coronavirus (COVID-19), el Papa Francisco nos invita redescubrir juntos “la belleza de rezar el rosario en casa” durante todo el mes de Mayo, dedicado tradicionalmente a la Bienaventurada Virgen María.

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En sintonía con el Santo Padre y con el propósito de fortalecer la Iglesia doméstica durante este tiempo de cuarentena, hemos decidido compartir un video en el que te contamos cómo rezar el rosario en cinco pasos. Si es tu primera vez, puedes empezar por rezar “un misterio” al día hasta que logres completarlo todo. Nunca es tarde para aprender.

Cabe resaltar que el Santo Rosario es muy importante en la vida del católico, ya que le estamos rezando a dios todopoderoso. El rosario es sinónimo de unión de la familia, donde hay rosario, hay amor de familia.

Primer paso: señal de la Cruz

Toma el rosario con tus manos y empieza con la señal de la Cruz: 
«Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén».

Segundo paso: rezar el credo

Luego reza el credo de los Apóstoles, tomando la Cruz. Como opción, puedes hacer un acto de contrición.

Credo de los Apóstoles:
«Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén».

Acto de contrición
«Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén».

Fuente: Catholic Link

Tercer paso: las cuentas del rosario

Toma la primera cuenta del rosario y empieza con un Padre Nuestro. Le seguirán tres cuentas que simbolizan tres Ave María. Tradicionalmente son ofrecidas para incrementar la fe, la esperanza y la caridad de quienes rezan el rosario y por las intenciones del Santo Padre. Termina este primer grupo del rosario con un Gloria.

Padre Nuestro:
«Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén».

Ave María
«Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Gloria
«Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén».

Cuarto paso: los misterios del rosario

Los misterios se rezan por días. Se empieza anunciando el primer misterio seguido de una meditación. Luego de haber anunciado el misterio rezamos un Padrenuestro, seguido de 10 Ave María y terminamos la oración con un Gloria.

Al concluir el Gloria, entre misterio y misterio, se reza una Jaculatoria conocida como la Oración de Fátima:
«Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia».

Misterios gozosos (lunes y sábado) – La Encarnación del Hijo de Dios.
– La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
– El Nacimiento del Hijo de Dios.
– La Presentación en el templo y la purificación de la Virgen Santísima.
– La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.
Misterios dolorosos (martes y viernes) – La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
– La Flagelación del Señor.
– La Coronación de espinas.
– El Camino del Monte Calvario.
– La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
Misterios gloriosos (miércoles y domingo) – La Resurrección del Señor.
– La Ascensión del Señor.
– La Venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles.
– La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
– La Coronación de la Santísima Virgen.
Misterios luminosos (jueves) – El Bautismo de Jesús en el Jordán.
– La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
– El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
– La Transfiguración.
– La institución de la Eucaristía.

Quinto paso: rezar un Salve

Termina de rezar el rosario con una oración final de la Salve, como signo de alabanza y reconocimiento a Nuestra Madre.
«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén».

Se recomienda rezar el Santo Rosario en un lugar tranquilo de tu casa, donde no tengas interrupciones. 

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