Ante la noticia del deceso de monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, arzobispo metropolitano de Cusco, la presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño presentó sus condolencias a la Iglesia peruana.
En una carta dirigida a monseñor Carlos García Camader, presidente del episcopado peruano, el organismo expresó el dolor de la Iglesia continental ante un suceso inesperado por el que abogan para que permanezcan unidos en la fe y la esperanza que solo Cristo Resucitado puede darnos tras la partida de uno de sus hijos.
“Queremos hacerle llegar a usted, a los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana y a todo el Pueblo de Dios que peregrina en el Perú, nuestra cercanía fraterna, afecto y la seguridad de nuestras oraciones en este momento de dolor”, afirmaron.
La misiva además de manifestar la cercanía fraterna hacia la feligresía peruana en este momento de duelo, subraya la profunda huella que deja la trayectoria episcopal del obispo cusqueño, caracterizada por su entrega a la labor evangelizadora y el servicio decidido a la Iglesia del país andino.
Caminar unidos
“Su vida y ministerio forman parte de la historia de una Iglesia que, en medio de las realidades y desafíos de nuestro tiempo, continúa anunciando el Evangelio y sirviendo con generosidad al Pueblo de Dios”, se lee en el documento.
En ese sentido, el Celam ratificó su condición de organismo de comunión y reflexión al decir que se sienten profundamente unidos a la Iglesia peruana “es una familia de hermanos que camina unida, comparte las alegrías y esperanzas; pero que también sabe acompañarse en el sufrimiento”.
Un sentimiento que los obispos latinoamericanos hacen extensivo a la comunidad arquidiocesana de Cusco, representada en sus organizaciones, sacerdotes, diáconos, religiosos, consagrados, seminaristas y laicos; así como a los familiares y allegados del difunto arzobispo.
“No solo despedimos a un pastor, sino también a un hermano que ha compartido la misión, las esperanzas y los desafíos de la evangelización”, indicaron.

Oración que sostiene
La carta también resalta el acompañamiento al arzobispo coadjutor del Cusco, monseñor Lizardo Estrada, por el que hacen votos para que la feligresía encuentre en su presencia el sostén y alivio necesario para fortalecer la comunión eclesial.
La comunicación concluye encomendando el alma del prelado a la infinita misericordia divina, trayendo a la memoria el pasaje del Evangelio de Juan que advierte “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá”.
El documento que aparece firmado por el cardenal Jaime Spengler, presidente del Celam, pide la intercesión de María, Madre de la Iglesia, para que sostenga a los obispos y fieles del Perú en este momento de dolor, alentándolos a continuar caminando en unidad, participación y misión pastoral.
“Unidos a la Iglesia del Perú encomendamos a monseñor Richard Daniel a la misericordia infinita de Dios, pidiendo que lo reciba en la plenitud de su Reino y le conceda el descanso eterno”, concluye el mensaje que enfatiza el valor eclesial y humano que entraña la vida dedicada al evangelio por parte de sus obispos.