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  • Comentario de la Semana [08 de enero – 12 de enero]

La pandemia, que aflige con tanto dolor a nuestro pueblo, nos ha adelantado el tiempo de cuaresma. Hay sufrimiento, expiación y oración, pero también esperanza en medio de la angustia por salvar a los hermanos que sufren por la enfermedad y el hambre.

Las tres ayudas conocidas para recorrer el camino cuaresmal siguen llamando con urgencia. Ellas son, como dice el Papa Francisco: “La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante”[1]

Con el próximo miércoles de ceniza somos invitados a una experiencia como la del buen samaritano que nos llama a estar dispuestos para curar las heridas del cuerpo y las del alma de todos nuestros hermanos, como dice el Papa Francisco: “La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad…”

En silencio, como San José, sigamos trabajando fuertemente desde la segunda línea, sin esperar reconocimiento, pero haciendo las cosas bien, porque cuidamos de Jesús, al cuidar de los hermanos que sufren y cuidamos de María porque como madre también sufre por ellos.


P. Guillermo Inca
Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal Peruana

[1] Papa Francisco, Mensaje por la cuaresma 2021



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