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Jr. Estados Unidos 838. Jesús María.
Lima, Perú.

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En el día de la Solemnidad de Cristo Rey, el Arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo, presidió la Celebración Eucarística desde el Coliseo del Colegio Inmaculada Concepción, en Lima, donde más de 500 jóvenes de las diócesis hermanas de todo el Perú se congregaron para participar de la clausura de la Jornada Nacional de la Juventud. «Jesús es Rey porque sirve, y sirviendo es como se llena de esperanza al mundo. Ser rey, por tanto, no es ponerse encima de la gente y despreciarla porque no son como nosotros. Ser rey es servir y acompañar a la gente sencilla, en especial a los jóvenes que tienen múltiples esperanzas, dificultades, necesidades de encontrar el sentido de las cosas», expresó en su homilía. (leer transcripción)

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El evento que también reunió a miles de jóvenes conectados de manera virtual, contó con la presencia del Sr. Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Nicola Girasoli; el Presidente de la Comisión Episcopal para los Jóvenes y Laicos de la Conferencia Episcopal del Perú, Monseñor Alfredo Vizcarra; el Obispo de la diócesis de Carabayllo, Monseñor Lino Panizza, y el Obispo de la diócesis de Chulucanas, Monseñor Cristóbal Bernardo Mejía.

Al inicio de su homilía, el Arzobispo de Lima aseguró que la Fiesta de Cristo Rey es una oportunidad para reflexionar y ahondar sobre el significado en las palabras de Jesús: «El Reino de Dios está cerca».

Estas palabras se dan en medio de un contexto histórico importante en la historia de Israel, así lo explicó Monseñor Castillo: «Todo lo que se había aprendido de la fe de Israel se vino abajo: Se había destruido el templo de Jerusalén, los judíos habían ido a andar por el mundo, los cristianos sufrieron la persecución, fueron expulsados de la sinagoga y se quedaron a la intemperie. Una crisis histórica golpeó a la Iglesia, y la Iglesia se encontró ante el mundo lleno de dificultades, lleno de tinieblas y tuvo que redescubrir la luz».

Mons. Vizcarra: Construyamos un reino de justicia y fraternidad

Por su parte, Monseñor Alfredo Vizcarra explicó que en este Bicentenario de nuestra independencia, la Pandemia ha puesto en evidencia que la libertad proclamada hace 200 años, sigue siendo tarea para nosotros, porque «las desigualdades e inequidades manifiestas durante este tiempo tan duro, son un obstáculo y un recorte a las libertades de mucha gente en nuestro país».

Y dirigíendose a los jóvenes representantes de la Pastoral Juvenil de todo el Perú, el Obispo del Vicariato de Jaén hizo un llamado a seguir a Jesús en la misión recibida del Padre para construir un Reino de justicia y fraternidad: «Lo que nos pone de pie es la mirada compasiva de Dios Padre que nos mira a todos como a sus hijos y a sus hijas, y que nos hace salir de toda división, de todo rencor, odio, venganza, para con Él, ir haciendo realidad la civilización del amor», acotó.

Mons. Girasoli: Los jóvenes son profetas del Bicentenario

Finalmente, en representación del Santo Padre, Monseñor Nicola Girasoli agradeció a los miles de jóvenes que participaron durante los tres días de la Jornada Nacional de la Juventud: «Ustedes no son solamente los profetas del Bicentenario, ustedes también son los protagonistas del Bicentenario, porque con su juventud nos animan a mirar hacia adelante con esperanza y con entrega al Señor», acotó.

Antes de concluir, se anunció que la próxima edición de la Jornada Nacional de la Juventud 2024 se celebrará en la diócesis de Chulucanas.

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