Dirección

Jr. Estados Unidos 838. Jesús María.
Lima, Perú.

Contáctanos

El Vaticano presentará el próximo 12 de febrero de 2020 la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco, que lleva por nombre ‘Querida Amazonía’. Este documento es el fruto del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, convocado por el Santo Padre en octubre de 2019, en Roma.

Para la presentación de este importante documento, el Vaticano ha convocado una Conferencia de Prensa, a la 1:00 p.m. (7:00 a.m., hora peruana), en el Salón Juan Pablo II de la Sala de Prensa de la Santa Sede. La conferencia se transmitirá EN VIVO a través del canal Vaticano Media Live-YouTube y en la aplicación Vatican News.

Los encargados de presentar el texto magisterial al mundo son: el Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos; el Cardenal Michael Czerny, Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral; Mons. David Martínez de Aguirre, Obispo del Vicariato de Puerto Maldonado (Perú) y Secretario del Sínodo para la Amazonía; el P. Adelson Araújo dos Santos, teólogo y profesor de espiritualidad en la Pontificia Universidad Gregoriana; la hermana Augusta de Oliveira, vicaria general de las Siervas de María Reparadora, y Carlos Nobre, Premio Nobel de Ciencias 2007.

El texto de la Exhortación Apostólica estará disponible en varios idiomas para los periodistas acreditados a partir de las 8.00 de la mañana del miércoles 12 de febrero de 2020.

En su exhortación, el Papa Francisco está llamado a responder a las 120 propuestas recogidas en el ‘Documento final’ del Sínodo celebrado en octubre con el objetivo de encontrar “nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Este Miércoles de Ceniza, el Papa Francisco dedicó su catequesis a reflexionar sobre el Tiempo de la Cuaresma. «Vivimos en un tiempo contaminado por demasiada violencia verbal, por palabras ofensivas y dañinas, inundados de palabras vacías, y en medio de este rumor nos cuesta escuchar la voz del Señor. La Cuaresma, en cambio, es tiempo para apagar la televisión, para desconectarnos del celular y conectarnos al Evangelio”, enfatizó el Santo Padre, llamando a todos a recorrer el ‘desierto’, el camino cuaresmal a través de la oración, el ayuno y las obras de misericordia.

Durante la Audiencia General realizada en la Plaza de San Pedro este miércoles 26 de febrero, el Pontífice dijo: «Imaginemos que estamos en un desierto, nos alejamos de los ruidos, de todo lo que nos rodea habitualmente y nos envuelve un gran silencio. En el desierto hay ausencia de palabras, y así podemos hacer espacio para que el Señor nos hable al corazón: es el lugar de la Palabra de Dios. En el desierto, también nos alejamos de tantas realidades superfluas que nos rodean, aprendemos a ayunar, que es renunciar a cosas vanas para ir a lo esencial. Por último, el desierto es un lugar de soledad. Allí podemos encontrar y ayudar a tantos hermanos descartados por la sociedad, tantos hermanos solos que viven en el silencio y en la marginalidad».

Hacer lugar a la Palabra de Dios

En un mundo contaminado por palabras ofensivas que “la red amplifica”, el Papa Francisco invita en esta Cuaresma a hacer “silencio en el corazón”, porque «solamente en el silencio» se puede escuchar la voz de Dios. En medio del rumor de la mundanidad, el  Santo Padre constata la dificultad de escuchar la voz del Señor cuando, en cambio, necesitamos hablar con Dios “como el pan, más que el pan», porque “sólo ante Él salen a la luz las inclinaciones del corazón y caen los dobleces del alma”. 

El camino a través del desierto cuaresmal es un tiempo propicio en nuestra vida para apagar la televisión y abrir la Biblia; para desconectarnos del celular y conectarnos al Evangelio; para renunciar a tantas palabras y críticas inútiles para estar más tiempo con el Señor,  y dejar que transforme nuestro corazón.

Ir a lo esencial

La reflexión del Papa de este miércoles se detiene en las muchas cosas inútiles que rodean nuestras vidas, y en la carrera en la búsqueda de cosas que “parecen necesarias pero en realidad no lo son”. En su lugar, observa cuánto bien nos haría «deshacernos de tantas realidades superfluas, para redescubrir lo que importa, para reencontrar los rostros de los que están a nuestro lado”. Y el ejemplo de esto, señala, «nos lo da Jesús al ayunar»:
Ayunar es saber renunciar a las cosas vanas, a lo superfluo, para ir a lo esencial. Ayunar no es solamente para adelgazar, ayunar es ir precisamente a lo esencial, es buscar la belleza de una vida más simple.

Caridad hacia los más débiles

El desierto, “lugar de soledad”, explica el Pontífice, nos conduce también a encontrar muchos otros “desiertos”: son las personas solas y abandonadas, los pobres y los ancianos que están a nuestro lado y que viven en el silencio, «marginalizados y descartados». El desierto cuaresmal, afirma el Papa, “es un viaje de caridad hacia los más débiles”.

El desierto nos conduce a aquellos que, silenciados, piden en silencio nuestra ayuda.

Oración, ayuno, obras de misericordia

En el inicio del tiempo de Cuaresma el Papa Francisco hace presente que “en el desierto se abre el camino que nos lleva de la muerte a la vida”. Y es por eso que invita a entrar en el desierto con coraje, porque saldremos de Él saboreando la Pascua, la potencia del amor de Dios que renueva la vida.
«Que el Señor nos ayude a entrar en el desierto cuaresmal, que lo sepamos recorrer a través de la oración, el ayuno y las obras de misericordia, para que podamos gustar la Pascua, la fuerza del amor de Dios que hace florecer los desiertos de nuestra vida», mencionó.

Cercanía del Papa a los enfermos por el Coronavirus

Finalmente, en la conclusión de la Audiencia, manifestó nuevamente su cercanía a los enfermos a causa del Coronavirus, a los operadores de salud que cuidan de los enfermos, a las autoridades civiles y a todos los que se están empeñando para asistir a los pacientes y detener el contagio.
En su exhortación, el Papa Francisco está llamado a responder a las 120 propuestas recogidas en el ‘Documento final’ del Sínodo celebrado en octubre con el objetivo de encontrar “nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Compartir: