El Santo Padre ha nombrado a Monseñor Lizardo Estrada Herrera, O.S.A., Obispo Auxiliar del Cusco y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), como miembro del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, fortaleciendo así la presencia de la Iglesia en América Latina en los espacios de reflexión y servicio de la Curia Romana.
“Los procesos comunicativos son transversales a la misión evangelizadora de la Iglesia; es decir, la comunicación está al servicio de la misión”, afirmó Mons. Estrada, sintetizando la visión que orienta este nuevo encargo eclesial.
El prelado se integra a este organismo junto a cardenales, obispos, sacerdotes y laicos provenientes de distintos continentes, en una composición que refleja la universalidad de la Iglesia y la creciente importancia de la comunicación en su vida pastoral.
Este nombramiento se suma a otro reciente: el pasado 30 de marzo de 2026, Mons. Estrada fue también designado miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, lo que evidencia la confianza del Santo Padre en su servicio a la Iglesia universal.
Comunicación y evangelización
Mons. Estrada subraya que la comunicación no es un elemento secundario en la vida de la Iglesia, sino una dimensión constitutiva de su misión evangelizadora.
“La comunicación en la Iglesia también es evangelización”, afirma, destacando que no puede prescindirse de una comunicación adecuada, especialmente en el contexto de una Iglesia en salida que busca acercarse a las realidades concretas de los pueblos.
Asimismo, advierte sobre el desafío de no reducir la comunicación a lo meramente informativo, sino asumir también su dimensión formativa, orientada a anunciar el Evangelio como buena noticia y abrir caminos de esperanza.
Comunicación, escucha y sinodalidad
Al reflexionar sobre el proceso sinodal, Mons. Estrada destaca que la Iglesia ha redescubierto la escucha como elemento central de toda comunicación.
“Hemos redescubierto el lugar prioritario que ocupa la escucha como ‘gramática’ de todo proceso comunicativo”, señala.
Desde esta perspectiva, la comunicación no solo transmite contenidos, sino que genera procesos de participación y comunión, contribuyendo a la implementación de la sinodalidad y a la promoción de una cultura del encuentro y de la paz, mediante una comunicación “desarmante y desarmada”.
Reconocimiento a comunicadores
Mons. Estrada también dirigió un mensaje a los comunicadores que ejercen su labor en contextos difíciles, reconociendo su compromiso con la verdad y la dignidad humana.
Destacó la labor de quienes, incluso en situaciones adversas, denuncian las injusticias, las violencias y la corrupción, contribuyendo a la defensa de la vida y al bien común.
“A estos comunicadores y periodistas que cada día se juegan la vida por cumplir su vocación de comunicar la verdad, nuestro reconocimiento y gratitud”, expresó.
Vocación de servicio
Al referirse a sus recientes nombramientos, Mons. Estrada manifestó recibirlos con profunda gratitud y como un desafío que asume con espíritu de servicio.
Su participación en ambos dicasterios implicará contribuir desde la experiencia pastoral de la Iglesia en América Latina y el Caribe, promoviendo una comunicación con cercanía, transparencia y sentido misionero, especialmente en el entorno digital.
Asimismo, su servicio en el ámbito del desarrollo humano integral estará en sintonía con los cuatro sueños propuestos en la exhortación apostólica Querida Amazonía: social, cultural, ecológico y eclesial.
Articulación con el Celam
Desde su labor en el Celam, Mons. Estrada resalta que la relación con los dicasterios se vive en un espíritu de comunión y colaboración permanente, fortaleciendo los vínculos entre la Santa Sede y la Iglesia en América Latina y el Caribe.
En ese sentido, considera que estos nombramientos refuerzan el trabajo pastoral a nivel continental y promueven una cooperación cada vez más sinodal, al servicio de una Iglesia en salida, cercana a los pobres y atenta al clamor de los más vulnerables.
Perfil de Mons. Lizardo Estrada
Mons. Lizardo Estrada Herrera nació el 23 de septiembre de 1973 en Cotabambas, en la arquidiócesis del Cusco. Realizó sus estudios en su tierra natal y su formación filosófica y teológica en Abancay y Trujillo.
Ingresó a la Orden de San Agustín, donde hizo sus primeros votos en 1998 y su profesión solemne en 2001. Fue ordenado sacerdote el 7 de agosto de 2005.
Cuenta con una sólida formación académica en teología moral, pedagogía, educación y teología pastoral, así como estudios en doctrina social de la Iglesia.
Su lema episcopal, “Servite in gratiam Christi” (Servir con la gracia de Cristo), refleja su identidad espiritual y su compromiso con el servicio eclesial.