En la sede de la Prelatura Santiago Apóstol de Huancané, el lunes 23 de marzo se llevó a cabo un encuentro sinodal que reunió a cerca de 70 participantes entre sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, en una jornada de reflexión y formación orientada a fortalecer el caminar conjunto de la Iglesia local.
Este encuentro cobra especial relevancia en una prelatura de reciente creación, erigida en 2019, que atiende a una población de aproximadamente 200.000 habitantes en una de las zonas más exigentes del país. Su territorio abarca desde áreas cercanas al lago Titicaca hasta zonas altoandinas que superan los 5.000 metros de altitud, donde las condiciones climáticas, geográficas y sociales representan un desafío permanente para la misión evangelizadora.

En este contexto, marcado también por problemáticas como la minería informal, los cultivos ilícitos y la dispersión de comunidades, la Iglesia sostiene su presencia con recursos limitados: apenas 16 sacerdotes, religiosas y seminaristas atienden extensas localidades, algunas de difícil acceso, donde incluso se requieren hasta 10 horas de viaje. A pesar de ello, la fe popular se mantiene viva y constituye un pilar fundamental para la acción pastoral.
La actividad tuvo como objetivo promover la vivencia de la sinodalidad, animando a los participantes a replicar esta experiencia en sus respectivas parroquias. En una realidad trilingüe, donde conviven el quechua, el aimara y el castellano, el encuentro permitió valorar la riqueza cultural y espiritual de las comunidades, así como el aporte de misioneros provenientes de ocho países.
El evento contó con la presencia de Monseñor Giovanni Cefai, Obispo de la Prelatura de Huancané quien animó a los asistentes a “caminar juntos, para no sentirnos solos en la labor pastoral”, destacando que la sinodalidad no debilita la autoridad, sino que la enriquece y fortalece el compromiso evangelizador, especialmente en territorios donde muchas personas se sienten olvidadas.

Asimismo, participó el padre Juan Bytton Arellano, miembro de la comisión sinodal de la Conferencia Episcopal Peruana, quien ofreció orientaciones metodológicas sobre la implementación del proceso sinodal y el diálogo en espíritu. Durante su intervención, subrayó que este camino no implica “hacer cosas nuevas”, sino renovarse a la luz de los signos de los tiempos.
Los participantes expresaron su agradecimiento por los aportes recibidos, destacando su utilidad para la vida pastoral y social en sus comunidades. En medio de grandes desafíos, la prelatura continúa apostando por una Iglesia cercana, misionera y sinodal, que camina junto a su pueblo y mantiene viva la esperanza en los lugares más alejados del país.