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La Congregación para la Doctrina de la Fe ha publicado este 16 de julio un “manual de instrucciones” para guiar, paso a paso, a aquellos que deben averiguar la verdad cuando un menor de edad es abusado por un clérigo.


La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó este jueves 16 de julio el “Vademécum sobre algunos puntos de procedimiento en el tratamiento de casos de abuso sexual de menores cometidos por clérigos”. Se trata de un manual de instrucciones que, en poco más de 30 páginas y nueve capítulos, servirá para llevar a cabo de forma adecuada los casos de diáconos, sacerdotes y obispos acusados de abuso infantil, según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede. 

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El documento es dirigido a los obispos, los ordinarios, los superiores de los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, así como los operadores de la ley que los ayudan a tratar los casos. No es un texto normativo o una nueva legislación sobre la materia, sino un instrumento destinado a ayudar a los Ordinarios y a los juristas que necesitan traducir en acciones concretas la legislación canónica sobre los delicta graviora que constituye “para toda la Iglesia, una herida profunda y dolorosa que debe ser curada”.

Encuentro sobre la protección de menores en la Iglesia (Febrero, 2019).

Un texto para las Iglesias del mundo

La necesidad de desarrollar dicho instrumento surgió durante el encuentro sobre “La protección de los menores en la Iglesia”, que tuvo lugar en el Vaticano entre el 21 y el 24 de febrero de 2019. El Vademécum se difunde en la versión denominada “1.0”, porque se actualizará periódicamente en función de los cambios de la legislación vigente o de la práctica de la Congregación. El documento está disponible en italiano, francés, inglés, español, portugués y polaco.

¿Qué configura un delito? ¿Cómo se desarrolla la investigación previa? ¿Cuáles son los posibles procedimientos penales? Esta son algunas de las preguntas que se responden de manera precisa y específica, con continuas referencias a los Códigos vigentes, al motu proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela de Juan Pablo II, que data de 2001 y que fue actualizado por Benedicto XVI en 2010, y el más reciente motu proprio Vos estis lux mundi, publicado en 2019 por el Papa Francisco.

Son cuatro, en particular, las exigencias que emanan del Vademécum. Primero, la protección de la persona humana. Se pide a las autoridades eclesiásticas que “deben esforzarse para que la presunta víctima y su familia sean tratados con dignidad y respeto”. Además, “deben acogerlos y ofrecerles escucha y seguimiento, incluso a través de servicios específicos, así como asistencia espiritual, médica y psicológica, según cada caso concreto”.

Un segundo aspecto que se desprende del Vademécum es la exigencia de una verificación escrupulosa y precisa de toda la información recibida por un Ordinario sobre un supuesto caso de abuso. Pese a que no haya alguna denuncia oficial, noticia difundida por los medios de comunicación y aunque la fuente sea anónima, el documento sugiere evaluar cuidadosamente toda la información recibida y profundizar en ella.

El tercer aspecto se refiere a la comunicación: en varios puntos del Vademécum se recuerda la obligación de respetar el “secreto de oficio”, aunque se subraya que, durante la investigación previa, la presunta víctima y los testigos no tienen la obligación de guardar “silencio respecto a los hechos”. En todo caso, se pide que se evite toda difusión “inoportuna e ilícita” de información al público, especialmente durante la investigación preliminar, a fin de no dar la impresión de haber definido ya los hechos.

Como cuarto aspecto, la importancia de la colaboración entre Iglesia y Estado es evidente. El documento subraya que “incluso en ausencia de una explícita obligación legal, la Autoridad eclesiástica dé noticia a las Autoridades civiles competentes cada vez que considere que esto es indispensable para tutelar a la persona ofendida o a otros menores del peligro de eventuales actos delictivos”. Al mismo tiempo, se recuerda que “el trabajo de investigación debe realizarse respetando las leyes civiles de cada país”.

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