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Lima, Perú.

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Durante la audiencia con el Santo Padre en Roma, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana destacó el camino sinodal de la Iglesia en el Perú, los desafíos sociales del país y el compromiso pastoral con los más vulnerables.

En el marco de la Visita ad Limina Apostolorum que se desarrolla del 26 al 31 de enero, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Carlos Enrique García Camader, Obispo de Lurín, dirigió un saludo al Papa León XIV, durante la audiencia con los Obispos del Perú, reafirmando la comunión con el Sucesor de Pedro y el compromiso de la Iglesia peruana con su misión evangelizadora.

Durante su intervención, Mons. García expresó que los obispos peruanos han llegado a Roma como peregrinos, con profunda alegría y esperanza, para renovar su fe, su misión y su compromiso pastoral en comunión con el Santo Padre. Subrayó que la sinodalidad es un camino espiritual y eclesial que invita a la Iglesia a escucharse, discernir y caminar unida como Pueblo de Dios, respetando la diversidad cultural, geográfica y pastoral del país.

El presidente del Episcopado recordó los 126 años de historia de la Conferencia Episcopal Peruana, fundada en 1899, marcada por asambleas, procesos de reflexión y discernimiento pastoral, siempre en fidelidad al Evangelio, la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia.

“La Iglesia en el Perú ha buscado siempre iluminar los grandes desafíos de nuestra sociedad a la luz de la Palabra de Dios y del Catecismo de la Iglesia Católica”, expresó.

Asimismo, destacó los desafíos que enfrenta el Perú, entre ellos la violencia, el sicariato, la corrupción y la crisis en la gestión pública, realidades que hieren el tejido social y ante las cuales la Iglesia busca ser voz profética, espacio de reconciliación y signo de esperanza.

El presidente del Episcopado peruano también enfatizó la necesidad de una respuesta pastoral centrada en la caridad, la cercanía solidaria y la atención preferente a los más vulnerables, así como el compromiso permanente frente al grave tema de los abusos contra menores, promoviendo una cultura del cuidado, la vigilancia y la conversión continua.

Además, reafirmó la importancia del cuidado integral de la vida, la protección de la niñez, la defensa de toda vida humana y el cuidado de la creación como ejes de una pastoral auténticamente evangélica.

Finalmente, los obispos del Perú expresaron su gratitud filial al Papa León XIV, acogiendo su Magisterio como luz para orientar las próximas asambleas episcopales y renovar el espíritu misionero de la Iglesia en el Perú. Encomendados a la intercesión de Santa María, Madre de Dios, Santo Toribio de Mogrovejo y Santa Rosa de Lima, aseguraron al Santo Padre sus oraciones y solicitaron su Bendición Apostólica.

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