En un ambiente de fe y alegría eclesial, la Diócesis de Chiclayo dio inicio oficial a las actividades de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se desarrolla en la región norteña del 9 al 11 de febrero. La noche de este domingo 8 de febrero, la “Ciudad de la Amistad” se movilizó para recibir al Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y enviado especial del Santo Padre León XIV.
A su llegada al Aeropuerto Internacional, el purpurado fue acogido por una comitiva encabezada por el Obispo de Chiclayo, Mons. Edinson Edgardo Farfán Córdova, O.S.A., junto a delegaciones de fieles y agentes pastorales, quienes manifestaron el cariño del pueblo peruano hacia la figura del Pontífice. La elección de Chiclayo como sede de esta jornada internacional tiene un matiz histórico y afectivo particular, pues el Papa León XIV sirvió pastoralmente en esta sede episcopal antes de su elección pontificia.
Entre los miembros de la delegación estuvieron además del cardenal Czerny, el padre Joseph Savarimuthu, su secretario; monseñor Giuseppe Quirighetti, consejero de la Nunciatura Apostólica en el Perú.

Ciudad de la Amistad
Al respecto, Mons. Farfán brindó un discurso donde resaltó que el Santo Padre ama profundamente a esta diócesis y que recibir al Cardenal Czerny es, en esencia, recibir al mismo Papa. “Recibirlo a usted, que es delegado del Papa para esta jornada mundial, es recibir al mismo Santo Padre”, expresó.
Las delegaciones de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe están llegando… Sean bienvenidos a la ciudad de la amistad, agregó.
El prelado recordó que fue el propio Santo Padre quien dispuso esta sede: “El Santo Padre, León XIV, obispo emérito de esta diócesis, ha decidido que la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo se celebre solemnemente en Chiclayo”. En otro momento, la Comisión de Movimientos Apostólicos obsequió al Cardenal una réplica de la Santísima Cruz de Chalpón de Motupe, máximo emblema de la espiritualidad lambayecana.
Bajo el lema “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, esta jornada mundial busca visibilizar y honrar el servicio del personal sanitario, los médicos y enfermeros, la pastoral de salud conformada por capellanes y voluntarios, y de manera especial a las familias que son el pilar fundamental en el cuidado cotidiano del enfermo. Mons. Farfán destacó que estas jornadas serán momentos de Dios donde la Iglesia Universal se detiene para reconocer la presencia de Cristo en los más frágiles.

El Obispo de Chiclayo reconoció la misión de quienes acompañan el dolor humano: religiosas que visitan enfermos, capellanes que llevan la unción, ministros y voluntarios que sirven con entrega.
Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral… se detienen, se acercan, curan y ofrecen de lo suyo, destacó.
Durante estos tres días, la agenda incluirá celebraciones litúrgicas, visitas a centros hospitalarios y espacios de reflexión teológico-pastoral con la participación de diversas delegaciones de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. De esta manera, Chiclayo reafirma el compromiso de la Iglesia peruana con la defensa de la dignidad de la vida y el acompañamiento al sufrimiento humano desde el servicio silencioso y cotidiano.