Dirección

Jr. Estados Unidos 838. Jesús María.
Lima, Perú.

Contáctanos

En el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo en la ciudad de Chiclayo, Monseñor Jorge Izaguirre, Obispo de Chosica y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, presidió la Santa Misa de apertura este 9 de febrero. Durante su homilía, el prelado reflexionó sobre la centralidad del ser humano en la misión de Cristo y el llamado de la Iglesia a ser un hospital de campaña que brinde consuelo y sanación.

Tomando como referencia la tradición bíblica, Monseñor Izaguirre inició destacando la “reverencia, cuidado y amor” con la que el pueblo de Israel trataba los objetos de culto que recordaban la presencia de Dios. Sin embargo, enfatizó que Jesús elevó este concepto al poner a la persona como el verdadero templo: “Jesús no dejó de hacerlo también, pero al mismo tiempo puso como centro al ser humano”.

El obispo de Chosica recordó cómo, según el Evangelio, la multitud abordaba al Maestro con una fe inquebrantable: “Le llevan enfermos poniéndoles en camilla delante de sus pies con la esperanza de que sean curados”. Bajo esta premisa, señaló que Jesús es el “modelo y paradigma de cómo debemos abordar las cosas y de cómo atender a los demás”, dedicando gran parte de su ministerio a sanar a los afligidos y enfrentar el mal para hacer presente la “fuerza de vida”.

Herederos de un ministerio de sanación

Mons. Izaguirre resaltó que la labor de los agentes de pastoral y de la Iglesia en su conjunto no es otra que la continuación de la obra de Cristo. “Este ministerio de Jesús es también el nuestro, heredado a través de los siglos”, afirmó, instando a los presentes a actuar con el mismo cariño y preocupación que el Señor mostraba ante las peticiones de su pueblo.

Hizo un llamado especial a no perder la esperanza, especialmente cuando las capacidades humanas se ven limitadas:

Donde termina el esfuerzo humano, comienza el espacio para que Dios actúe”, dijo.

Hacia una “Iglesia Samaritana”

Finalmente, el primer vicepresidente de la CEP animó a los participantes de esta jornada a profundizar en la identidad de una “Iglesia Samaritana”, definida como aquella que “sabe acercarse al dolor de los que sufren y curar con amor”.

Al concluir, pidió que estos tres días de encuentro sirvan para reforzar la misión de consolar con el “aceite del amor de Dios”, devolviendo la confianza y la salud a quienes más lo necesitan.

Share: