El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana clausuró el encuentro sinodal que reunió a 232 representantes de las 46 jurisdicciones eclesiásticas para trazar una hoja de ruta orientada a la comunión y la misión.
“La Iglesia está llamada a escuchar antes que cualquier planificación pastoral”. Con esta premisa, Monseñor Carlos García Camader, Obispo de Lurín y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, resumió el sentido del Encuentro Nacional de Equipos Diocesanos Sinodales que concluyó este 1 de marzo en el coliseo del Colegio de San Francisco de Borja, en Lima. La jornada reunió a más de 230 participantes, entre arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de todo el país, con el objetivo de trazar una ruta común para la fase de implementación del proceso sinodal en el Perú.
En la misa de clausura, celebrada en este segundo domingo de Cuaresma, Mons. García vinculó la experiencia sinodal con el Evangelio de la Transfiguración. El prelado señaló que, así como los discípulos en el Monte Tabor, la Iglesia ha vivido un tiempo de gracia, pero recordó que no es posible quedarse en lo alto. Explicó que la transfiguración es una luz anticipada en el camino hacia la cruz, y que hoy el Pueblo de Dios debe aprender a caminar con esperanza en medio de tiempos complejos y desafiantes.

La Eucaristía fue concelebrada por Monseñor Alfredo Vizcarra, SJ, Arzobispo de Trujillo y Administrador Apostólico del Vicariato de Jaén; y Monseñor Ángel Ernesto Zapata Bances, OCD, Obispo de Chimbote. Durante la homilía, el presidente de la CEP destacó que la voz del Padre es clara al decir: “Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. Enfatizó que la sinodalidad no es un fin en sí mismo, sino un modo evangélico de ser Iglesia que nace de la escucha del Espíritu Santo y del sensus fidei de cada bautizado.
Respecto a la naturaleza de este camino, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana destacó en su mensaje:
La voz del Padre es clara: ‘Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo’. Antes que cualquier planificación pastoral, antes que cualquier estructura, la Iglesia está llamada a escuchar. La sinodalidad no es un fin en sí mismo, sino un modo evangélico de ser Iglesia.

Ante la realidad nacional, el presidente de la CEP sostuvo que, en un mundo polarizado, la Iglesia debe ofrecer “una cultura del encuentro, donde se escucha incluso al que piensa diferente, buscando juntos la voluntad de Dios y no la imposición de intereses particulares”. Recalcó que la autoridad eclesial debe ejercerse como un servicio donde las decisiones se iluminen mediante procesos de escucha y acompañamiento hacia los sujetos activos de la misión: pastores, consagrados y laicos.
El Obispo de Lurín enfatizó que, tras la experiencia del encuentro, es necesario “bajar al encuentro del mundo herido”, tal como Jesús descendió del monte con sus discípulos. “La sinodalidad debe traducirse en prácticas concretas: comunidades que escuchan, estructuras pastorales más participativas, cercanía a los pobres y una conversión misionera permanente”, manifestó el prelado, instando a que esta visión se encarne en la vida parroquial, diocesana y social del país.
Finalmente, Monseñor García Camader animó a las 46 jurisdicciones a asumir este compromiso como una “auténtica renovación espiritual”. Concluyó reafirmando que caminar juntos significa aprender a sanar heridas y reconstruir la comunión. “Si mantenemos la mirada fija en Jesucristo transfigurado, el proceso sinodal no será solo un acontecimiento eclesial, sino una misión que fortalezca la unidad en el mundo”, agregó al cierre de la asamblea nacional.
