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La Iglesia en el Perú se mantiene en oración y acción frente a la emergencia climática. En una reciente entrevista para los medios vaticanos, Monseñor Javier Del Río Alba, Arzobispo Metropolitano de Arequipa, compartió un balance de la crítica situación que atraviesa la Ciudad Blanca y diversas regiones del sur tras las intensas lluvias, huaicos e inundaciones que han dejado miles de damnificados.

Un panorama desolador

Ríos de lodo y piedras han arrasado con viviendas, vehículos e infraestructura, afectando gravemente a cerca de 4,000 familias que lo han perdido todo. El Arzobispo describió la magnitud de los daños:

La situación es realmente terrible. El lodo ha cubierto por completo los primeros pisos de las casas, destruyendo cocinas, muebles y todo lo necesario para vivir. Muchas familias hoy no tienen un lugar donde habitar”.

“Unidos por Arequipa”: La respuesta de una Iglesia en salida

Ante esta tragedia, la Iglesia local ha activado de inmediato sus mecanismos de ayuda a través de la campaña “Unidos por Arequipa”. Monseñor Del Río destacó la conmovedora respuesta de la ciudadanía y, especialmente, de la juventud:

  • Voluntariado joven: Cientos de estudiantes aprovechan sus vacaciones para ayudar en la remoción de fango y limpieza de calles.
  • Alimentación solidaria: Cáritas Arequipa ha adaptado sus comedores para preparar almuerzos y cenas para más de 600 personas diariamente, dado que los damnificados no cuentan con medios para cocinar.
  • Donaciones: Se continúa recibiendo agua potable, alimentos no perecederos, ropa de abrigo y herramientas.

Fe y consuelo en tiempos de Cuaresma

Más allá de la asistencia material, el Arzobispo subrayó la importancia del soporte espiritual. Ha instado a las parroquias a organizar jornadas de oración dirigidas a Dios y a la intercesión de la Virgen de Chapi, patrona de la región.

“En este tiempo de Cuaresma, estos sucesos nos invitan a levantar los ojos al cielo y a reconocer nuestra precariedad. Es un llamado a caminar unidos hacia la Pascua, siendo solidarios con el hermano que sufre”, concluyó el prelado, recordando que la fe del pueblo arequipeño es el motor que permitirá la reconstrucción.

¿Cómo ayudar?

La Conferencia Episcopal Peruana se suma al llamado de solidaridad. Pueden canalizar sus aportes a través de las cuentas oficiales de Cáritas Arequipa y las parroquias de la jurisdicción.

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