Con ocasión del 204° aniversario de la independencia del Perú, la Diócesis de Chiclayo celebró la tradicional Misa y Tedeum en la Iglesia “Santa María” Catedral de la ciudad, el día viernes 25 de julio de 2025, presidida por Monseñor Edinson Edgardo Farfán Córdova, O.S.A., Obispo de Chiclayo. La ceremonia congregó a las principales autoridades de la región Lambayeque, entre ellas el gobernador regional, la alcaldesa de Chiclayo, representantes del Poder Judicial, el Ministerio Público, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, así como fieles de distintos puntos de la Diócesis.
En su homilía, Monseñor Farfán elevó un sentido agradecimiento a Dios por los frutos que ha derramado sobre el pueblo peruano a lo largo de su historia. Recordando las palabras del himno “Te Deum Laudamus”, expresó con fuerza: “A ti Dios te alabamos, por nuestra costa, sierra y selva, por nuestra gente trabajadora, por nuestra fe que ha resistido el tiempo y la adversidad”. Inspirado en la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, invitó a las autoridades y ciudadanos a vivir una espiritualidad del cuidado, que promueva el respeto por la creación, el bien común y la solidaridad con los más pobres. “Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de tu cariño”, citó, recordando que toda vida humana y todo rincón de nuestra patria merece protección.

La celebración coincidió con la fiesta del Apóstol Santiago, figura clave del cristianismo y modelo de fe misionera. En ese marco, el Obispo resaltó su testimonio de valentía, convicción y entrega. “Santiago prefirió obedecer a Dios antes que a los hombres, y entregó su vida con firmeza, sin intereses mezquinos”, indicó. En esa línea, exhortó a los presentes a vivir con autenticidad su compromiso con el Perú. “También nosotros estamos llamados a ofrecer lo mejor de nosotros: nuestra honestidad, nuestro trabajo, nuestros talentos, al servicio del bien común”, agregó con énfasis. Recordó que la santidad se vive en la cotidianidad y que la verdadera grandeza radica en ponerse al servicio de los demás.
En la misa que se celebró a las 8:00 de la mañana, Monseñor Farfán dirigió también un mensaje directo a las autoridades. Subrayó que toda forma de liderazgo es, en esencia, un servicio al pueblo, especialmente a los más necesitados. “El que quiera ser grande, que sirva; el que tenga poder, que lo use para amar”, dijo, parafraseando a Jesús en el Evangelio. Reiteró su llamado a acompañar a quienes gobiernan con oración y apoyo, reconociendo que “son seres humanos, con debilidades y aciertos, pero con una gran responsabilidad sobre sus hombros”. Por ello, pidió al Señor que los ilumine con sabiduría, discernimiento y ciencia, para actuar con justicia y rectitud.

Finalmente, el Obispo hizo un llamado a todos los peruanos a mirar el futuro con esperanza y a construir desde las acciones pequeñas una nación más fraterna. “Estamos llamados a grandes cosas. Empecemos por conocer a nuestra gente, caminar con nuestro pueblo, escuchar sus necesidades y actuar con coherencia”, exhortó. Recordó que al final de nuestros días, seremos examinados en el amor, y que cada responsabilidad debe asumirse con humildad, transparencia y entrega. Concluyó encomendando al Perú a la protección maternal de la Virgen María, Nuestra Señora de la Paz, y a la intercesión del Apóstol Santiago, deseando unas Fiestas Patrias llenas de gratitud, reflexión y compromiso con el bien común.
