En el marco del segundo día del Encuentro Nacional de Equipos Diocesanos Sinodales, que se celebra en Lima del 27 de febrero al 1 de marzo, el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Paolo Rocco Gualtieri, presidió la Santa Misa de Acción de Gracias. En una homilía cercana y reflexiva, el representante del Papa León XIV hizo un llamado urgente a profundizar en la “revolución relacional” que propone la sinodalidad para hacer frente a los desafíos de la desevangelización en el país.
La celebración eucarística contó con la concelebración de Monseñor Edinson Farfán, Obispo de Chiclayo, y Monseñor Guillermo Elías, Obispo Auxiliar de Lima, junto a los delegados de las diversas jurisdicciones eclesiásticas del Perú. Durante su intervención, el Nuncio Apostólico subrayó que la Sinodalidad es un dinamismo espiritual que debe vivirse con Jesucristo como centro de todo esfuerzo pastoral.

Caminar con Jesucristo: El núcleo del Sínodo
Partiendo del Evangelio de San Mateo sobre las Bienaventuranzas, Monseñor Gualtieri recordó que la palabra Sínodo significa “caminar juntos”. Afirmó que este camino lo deben hacer todos, nuncio, obispos, religiosos y laicos, unidos a Cristo, especialmente en este tiempo de Cuaresma. El objetivo fundamental es profundizar en el misterio del Señor para poder anunciarlo con mayor fidelidad en cada rincón del país.
La urgencia de una Iglesia en salida ante la desevangelización
El Nuncio compartió sus reflexiones tras analizar las relaciones quinquenales presentadas por los obispos peruanos en su reciente visita Ad Limina a Roma. Advirtió con preocupación sobre el avance de la desevangelización, que toca de manera particular a los jóvenes y a los ambientes universitarios. Ante este alejamiento de la fe, enfatizó que la “Iglesia en salida” tiene sus raíces en los primeros cristianos, a quienes llamaban los del camino, y es la respuesta necesaria para transmitir el Evangelio hoy.

Uno de los puntos más destacados fue el llamado a una revolución relacional entre obispos, sacerdotes y laicos. Monseñor Gualtieri abordó con franqueza las dudas que persisten en algunos sectores, aclarando que la eclesiología sinodal no quita nada al ministerio ordenado ni a la autoridad de los pastores. Por el contrario, busca una reciprocidad donde cada uno aporte sus dones con corresponsabilidad, superando el miedo a la participación de los laicos en la vida de la Iglesia.
Finalmente, el representante pontificio insistió en que la sinodalidad debe manifestarse en estructuras reales. Hizo hincapié en la importancia de que funcionen los organismos de participación, como los Consejos Pastorales y de Asuntos Económicos. Recordó que el ejercicio de la consulta es fundamental, señalando que ni el obispo ni el nuncio deben decidir solos. La sinodalidad es un estilo de Iglesia que requiere una conversión personal y comunitaria guiada por el Espíritu Santo.